La casa como seña de identidad de la familia que lo habita tiene una gran importancia, teniendo todas ellas un nombre por el que se le conoce en el pueblo y en la zona de influencia del Valle de Ultzama.
Incluso es habitual referirse y asociar a las personas por el nombre de la casa.
Entre toda la arquitectura popular del pueblo, que en general presenta un gran estado de conservación, fruto del esfuerzo de mantenimiento realizado por sus propietarios, vamos a realizar una mención especial a algunas de las siguientes que por razones de su peculiaridad y/ó valor histórico están catalogadas


Situado igualmente en la plaza pública de Arraitz, junto al frontón, se encuentra este edifico de planta rectangular y tejado a cuatro aguas rehabilitado completamente en el año 2004 y que antiguamente albergó las escuelas de la localidad.
Casa de gran tamaño y planta marcadamente rectangular, con tres alturas y tejado a cuatro aguas. Su fachada principal se encuentra en uno de los lados largos, y tiene dos puertas en planta baja, una con arco de medio punto y la otra rebajado, así como cuatro ventanitas. En el piso noble hay tres balcones que alternan con dos ventanas, y culmina con una balconada ligera que recorre enteramente este hastial. Preside la fachada un escudo moderno, así como una inscripción que reza: CONDERENA/ REEDIFICADA POR VICENTA Y/ JOSÉ BARAIBAR EN MEMORIA/ DE ANTECESORES./ AÑO 1899/ A.M.C.D.
Al otro lado de la carretera hay también algunas casas, entre las cuales podemos reseñar un inmueble de desarrollo horizontal, en el que destaca un arco de medio punto con dintel labrado, en el que figura un lauburu, una cruz y la fecha: AÑO 1760.
Consta de tres alturas más ático, y se remata con un tejado a doble vertiente que mantiene un alero profundo. Los muros van enlucidos, pero muestran sillares rojizos en enmarques de ventanas, esquinas y en el paño inmediato a la puerta. El acceso consta de arco de medio punto con la rosca moldurada, y el resto de los vanos son rectos. Conserva esta fachada dos balcones en la planta primera, una amplia balconada en la segunda, que cruza de parte a parte, y una más reducida en el desván, debajo del caballete. Todos ellos conservan, de manera parcial, su originaria estructura de madera. Sobre la puerta de entrada hay una moldura a modo de frontón triangular partido, que enmarca una inscripción, entre sendas flores de lis: IHS/ AÑO 1793.


