| Gastronomía |
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GASTRONOMIA
Para aprovechar la visita al valle nada mejor que degustar sus afamadas carnes, los apreciados hongos, la miel artesana, y el plato típico de la zona: la cuajada. También merece una mención especial el patxaran, un clásico en toda Navarra.
HONGO BELTZA Con la llegada del otoño, el entorno natural destapa todos sus encantos. Bajo las alfombras de hojarasca dorada que cubren los bosques se esconde uno de los tesoros gastronómicos más codiciados por los amantes de la buena mesa: los hongos. Existe una extensa variedad de setas comestibles que todos los años se hacen un hueco en las recetas de los restaurantes de la zona, aunque las recetas más típicas son los hongos al ajillo y el revueltico de hongos. La riqueza micológica del lugar se pone de manifiesto en las más de 300 clases de setas comestibles registradas, aunque las que se recogen para su consumo suelen ser la illarrakas, las ziza hori y los citados hongos beltzas. LA CUAJADA Hoy en día se elabora aún este manjar típico del valle, con leche de oveja cuajada a 38º y cocida con piedra incandescente, obteniendo su característico gusto a quemado. La cuajada tiene varias formas de denominación también muy utilizadas que son MAMIA y GAZTANBERA. EL PATXARAN
Así pues, el pacharán es una bebida espirituosa de frutos, elaborada por el sistema tradicional de maceración de pacharanes (endrinas), fruto de color negro-azulado del endrino, que transmiten a la bebida su característico color rojo brillante, aroma y sabor afrutado, que se ha venido haciendo de forma habitual generación tras generación.El término Patxaran, prodece del euskera “basaran” que significa endrina. Aunque la recolección del fruto se realiza en otoño, el consumo puede realizarse durante todo el año. |



