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Arquitectura religiosa

Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

parroquiaSe trata de un templo del siglo XVI, remozada y ampliada en 1906 por el arquitecto Ángel Goicoechea, que rehizo transepto, cabecera y sacristía, tratando de seguir los parámetros arquitectónicos ya prefijados en el templo. Hoy en día, el edificio presenta una planta de cruz latina, con una única nave dividida en tres tramos de tamaño desigual, más un transepto marcado en planta y una cabecera poco profunda, que termina en testero recto. La sacristía, de planta rectangular, se abre en el muro de la Epístola y a la altura de la cabecera, como suele ser habitual. El acceso del templo se abre por el mismo lado, en su tercer tramo, y va cobijado por un pórtico sobre pilares de sección cuadrada. Por este lado se adosa también el volumen de la torre, que alberga una escalera en su interior.

Los muros, enlucidos en el interior de la iglesia, permiten diferenciar claramente al exterior las dos etapas constructivas de la fábrica, pues mientras que la obra del XVI lleva sillería bien escuadrada, la reforma del siglo XX presenta sillarejo más menudo. El muro de los pies y el muro de la Epístola presentan cuatro ventanas rectas, mientras que cabecera y brazo meridional del transepto se perforan mediante vanos semicirculares. A los pies del templo se levanta, además, un coro sobre arco de embocadura de perfil rebajado.

La iglesia recibe diferentes tipos de cubiertas, según los ámbitos y la época a la que pertenecen. Los tres tramos de la nave se cubren mediante bóvedas estrelladas del siglo XVI y de tradición gótica, separados por fajones de medio punto. El crucero recibe por su parte una bóveda de terceletes, mientras que los dos brazos llevan simples bóvedas de cañón apuntado, con fajones que en este caso son también apuntados. Todos estos arcos fajones apean sus cargas en el muro mediante ménsulas semicirculares, de donde parten también los nervios de las tracerías, cuando las hay. El sotocoro muestra también bóveda estrellada, mientras que la sacristía se cubre con bóveda de cañón.

Al exterior, que muestra variedad y riqueza de volúmenes, llama la atención en primer lugar la torre octogonal, de escaso empaque y que apenas destaca por su altura del resto del inmueble. Se remata mediante un cuerpo de campanas añadido en época barroca y que va en ladrillo, perforado por medios puntos para el alojamiento de las campanas. El pórtico, que como va dicho lleva tres pilares de piedra de sección cuadrada, va con una estructura de madera para cobijo del acceso. Este consta de un arco de medio punto propio del XVI, con cuatro arquivoltas de sección cuadrada y guardalluvias exterior, que apean en otras tantas columnillas con capiteles muy esquemáticos.

Preside el interior un retablo mayor neorrenacentista, propio del siglo XIX, aunque aprovecha esculturas anteriores, provenientes de un retablo del XVI hoy desaparecido. La imagen central titular es un grupo de la Asunción de la Virgen, coronada por un séquito de ángeles, que va flanqueado de relieves que representan a San Miguel matando al Dragón y a Santa Lucía. En el ático, los relieves de San Juan Bautista y de San Antonio Abad centran la talla de un Crucificado romanista.

En el lado del Evangelio encontramos el retablo de la Virgen del Rosario, obra también moderna, aunque cobija una talla de la Virgen de estilo barroco. Su simétrico, situado en el brazo sur del transepto, es el retablo de San José, de la misma época que el anterior aunque en este caso la imagen titular es del XVIII.

Como es habitual, en la sacristía se custodian diversas piezas de orfebrería.

Ermita de Santa Maria la Real de Belate

Este antiguo monasterio, fundado poco antes de 1165 en la calzada que desde el pueblo de Lantz atravesaba una zona boscosa y montaraz hacia el valle de Baztan. Como corresponde a su ubicación, a la vera de un importante ramal del Camino de Santiago, el monasterio recibió numerosas donaciones y prebendas, conociendo momentos de gran esplendor, no en vano en 1325 estaba habitado por un total de veintiún religiosos que atendían a los peregrinos. En la actualidad, no obstante, de aquel primitivo edificio no queda sino la iglesia, habiéndose perdido el resto de las dependencias. Su decadencia, a partir del siglo XVI, va unida a las frecuentes guerras que la monarquía española sostuvo con Francia, y dada la posición expuesta y desprotegida del monasterio. El proceso culmina en 1793, cuando el ejército de la Convención francesa destruyó totalmente este antiguo monasterio.

belateHoy en día, y tras una necesaria y bien justificada restauración, se puede observar una iglesia datable como de fines del siglo XII. Presenta una planta rectangular, con una única nave que se divide en cuatro tramos más la cabecera, rematada a su vez en testero recto. Los tramos se separan mediante arcos fajones, que para su necesario contrarresto llevan al exterior estribos o contrafuertes que se marcan bien en planta. A la cabecera se adosa por el lado de la Epístola la sacristía, que es una estancia cuadrada y de reducidas dimensiones.

Los muros van revocados al interior, pero al exterior permiten observar la labra en un sillarejo de correcta factura, muy someramente escuadrado. Se ilumina la fábrica con una aspillera abierta en la cabecera, así como una ventana cuadrangular en el muro de los pies, además de los dos accesos, situados en el muro occidental y en el del Evangelio, respectivamente.

Se cubre este antiguo templo con una bóveda de cañón apuntado, que lleva su datación hacia el 1200. Va reforzada por arcos fajones de sección cuadrada, de perfil igualmente apuntado, y que apean en ménsulas lobuladas encastradas en el muro. La sacristía recibe una bóveda de horno o de cuarto de esfera.

Al exterior llama la atención el aspecto sobrio del templo, con una sensación de pesantez que debe mucho al carácter ciego y macizo de sus muros, articulados únicamente mediante unos contrafuertes que en absoluto contrarrestan la marcada horizontalidad del edificio. En la actualidad, se cubre con un tejado cerrado mediante lajas de piedra. Como se ha dicho, en el muro de los pies se abre la puerta principal del templo, que consta de un arco apuntado que lleva cuatro arquivoltas lisas y de sección cuadrada, además de un guardalluvias exterior. Apean en unos capiteles corridos, también exentos de decoración, sobre pies derechos que reciben similar tratamiento. Otra puerta, adintelada y de menores pretensiones, se abre en el muro del Evangelio, a la altura del tercer tramo.

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